Alianza para Multilateralismo: declaración franco-alemana "fortalecer la arquitectura multilateral en materia de salud" [fr]

26 de junio 2020,

La pandemia de COVID-19, que ya se ha cobrado la vida de más de 470,000 personas y que representa un desafío para el conjunto de nuestras sociedades, requiere de una cooperación internacional fortalecida y de una solidaridad a escala global. Ésta ha evidenciado lo cruciales que son las instituciones multilaterales para nuestra salud, prosperidad y seguridad colectivas.

Expresamos nuestro pleno apoyo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) para coordinar la gestión de la crisis sanitaria y, en general, a la Organización de las Naciones Unidas y a otras organizaciones internacionales y regionales para brindar una respuesta global coordinada y consistente con las consecuencias socioeconómicas más amplias de la crisis.

Apoyamos en particular el trabajo de la OMS, de los fondos multilaterales de salud (GAVI, la Alianza para la Vacunación; Unitaid; el Fondo mundial para la lucha contra el VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria) y de otros actores públicos y privados, con la finalidad de acelerar el desarrollo y el acceso equitativo y universal a tratamientos, diagnósticos y vacunas, así como fortalecer los sistemas de salud, especialmente en los países más vulnerables, gracias a la iniciativa Access to COVID-19 Tools (ACT) Accelerator (Acelerador de Acceso a las Herramienta contra el COVID-19).

También estamos de acuerdo en la necesidad de extraer todas las lecciones posibles de la gestión colectiva de la crisis sanitaria actual y de tomar las medidas necesarias para fortalecer la arquitectura multilateral en materia de salud y lograr que el mundo esté mejor preparado para la próxima pandemia.

En este sentido, acogemos con beneplácito la decisión tomada en el marco de la resolución “Respuesta al COVID-19”, adoptada por consenso durante la 73ª sesión de la Asamblea Mundial de la Salud, de lanzar, en el momento apropiado más próximo y en consulta con los Estados miembros, un proceso de evaluación imparcial, independiente y completo de la respuesta sanitaria internacional. Esta evaluación deberá enfocarse en particular en la eficacia de los mecanismos de los que dispone la OMS, en el funcionamiento del Reglamento Sanitario Internacional y el estado de aplicación de las recomendaciones pertinentes de los comités de revisión anteriores del Reglamento Sanitario Internacional.

Mientras esperamos los resultados de esta evaluación, deseamos comenzar a reflexionar sobre propuestas concretas para mejorar la preparación y las capacidades de acción colectivas en materia de la gestión de las crisis sanitarias y fortalecer efectivamente el papel de coordinación de la OMS.

Acordamos trabajar en las prioridades siguientes:

1. El fortalecimiento de los sistemas de salud a nivel nacional, para garantizar una mejor resiliencia de los países a las crisis sanitarias y el mantenimiento del acceso a los servicios esenciales.

Apoyamos el programa de transformación de la OMS que busca fortalecer las 149 oficinas nacionales de la OMS con el objetivo de ayudar a los países, comenzando por los más vulnerables, a desarrollar sus sistemas de salud. Reafirmamos la necesidad de una movilización colectiva para garantizar una cobertura sanitaria universal (CSU) que contribuya a una mayor resiliencia frente a las crisis sanitarias. Estamos de acuerdo en la importancia de iniciar una reflexión sobre la manera de canalizar más recursos hacia el fortalecimiento de los sistemas de salud, la prevención de pandemias y el mantenimiento de los servicios esenciales, en particular en los países menos desarrollados. En este sentido, la alineación de los donantes con las estrategias nacionales y la coordinación entre los mismos son una prioridad, notablemente en el marco de la red Providing for Health (P4H) (Proveyendo para la Salud) y de la plataforma CSU 2030 entre la OMS y el Banco Mundial.

2. El fortalecimiento de la implementación del Reglamento Sanitario Internacional y de la rendición de cuentas de los Estados Parte responsables de su implementación

El Reglamento Sanitario Internacional es la principal herramienta de la que dispone la comunidad internacional para prevenir riesgos graves para la salud pública susceptibles de expandirse más allá de las fronteras y de representar una amenaza para el mundo entero. Sin embargo, la crisis sanitaria del COVID-19 ha evidenciado su aplicación desigual por parte de los 196 Estados Parte, así como las diferencias de interpretación en su implementación. Hoy en día, muchos Estados Parte del Reglamento Sanitario Internacional no lo cumplen plenamente y no cuentan con las capacidades necesarias para prevenir, detectar y responder a un riesgo sanitario mayor. Se debe explorar un fortalecimiento de las capacidades de acción de la OMS relativas a la implementación del Reglamento Sanitario Internacional, en particular la posibilidad de dotar a la OMS de una capacidad de verificación de la implementación del Reglamento.

3. Mejoramiento del sistema de notificación de amenazas a la salud pública, obligatorio según el Reglamento Sanitario Internacional

El sistema actual tiene un nivel de alerta insuficientemente calificado. La notificación puede ser insuficiente y en ocasiones demasiado tardía, debido en particular a las diferencias en las capacidades de los Estados. La OMS no dispone de poderes de verificación para asegurarse de que los Estados le notifiquen dentro del plazo exigido de 24 horas. Hacemos un llamado a explorar todas las posibilidades para hacer que el sistema actual sea más eficaz, tales como un fortalecimiento de las atribuciones del comité de emergencias o la creación de un nivel de alerta intermedio con el objetivo de activar de manera más temprana los financiamientos o el despliegue de personal, según lo recomendado por la Global Preparedness Monitoring Board (Junta de Monitoreo de la Preparación Global) en su primer informe de septiembre de 2019.

También se podría crear un nivel de alerta máximo para proporcionar una base jurídica al término “pandemia”. En este sentido, apoyamos la adopción por la 73ª sesión de la Asamblea Mundial de la Salud de la resolución “Fortalecimiento de la preparación para las situaciones de emergencia sanitaria: aplicación del Reglamento Sanitario Internacional (2005)”, que pide al Director General de la OMS estudiar los dispositivos complementarios que permitan advertir a la comunidad internacional sobre la gravedad y/o magnitud de una emergencia de salud pública con miras a movilizar la ayuda indispensable y facilitar la cooperación internacional.

4. Un enfoque global de la salud mundial, teniendo en cuenta las conexiones cada vez más fuertes entre la salud humana y animal, en un contexto de crisis de la biodiversidad.

Según la OMS, el 75% de las nuevas enfermedades infecciosas humanas son de origen zoonótico. Con el objetivo de reducir el riesgo de aparición de nuevos virus y la transmisión de animal a humano, hacemos un llamado a responder al origen de las causas de las enfermedades zoonóticas para evitar nuevas pandemias. Continuar con la tendencia actual de destrucción a gran escala de la biodiversidad amenaza el efecto positivo de la naturaleza en las poblaciones y el planeta y aumenta significativamente el riesgo del surgimiento y transmisión a los humanos de enfermedades propias de animales salvajes o domesticados.

Reconocemos que la salud humana, animal, vegetal y de los ecosistemas está vinculada y nos recuerdan el valor del enfoque “Salud compartida”, un enfoque holístico que permite la cooperación entre los ámbitos de la conservación ambiental y de la salud humana, de la salud animal y de la vegetal, como lo subrayan los Principios de Berlín sobre “Una salud” de octubre de 2019. Apoyamos el trabajo conjunto de la OMS, de la FAO y de la OIE a este respecto y acogemos con beneplácito la publicación de su Guía tripartita para responder a las enfermedades zoonóticas en los países. Este trabajo tripartito debería profundizarse y ganar visibilidad.

5. Un mejor margen de maniobra presupuestario para la OMS
La OMS depende en gran medida de las contribuciones voluntarias de sus Estados miembro y de organismos no gubernamentales. Reafirmamos la necesidad de iniciar una reflexión sobre la manera de movilizar más recursos durables para la OMS y para la preparación y la respuesta ante emergencias sanitarias.

Sobre la base de las prioridades de trabajo definidas en la presente declaración, tenemos la intención de participar de manera constructiva en los debates por venir sobre el fortalecimiento de la arquitectura multilateral de salud, durante la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas y en la próxima sesión de la Asamblea Mundial de la Salud, así como en todos los demás foros internacionales competentes.

publicado el 13/07/2020

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